miércoles, 11 de junio de 2014

Últimos días en Japón

Esperando el tren para disfrutar nuestros dos últimos días en Tokio, antes de nuestro regreso. Aún gastamos mucho tiempo en los desplazamientos. Nos situamos en el centro del anden y cientos de personas nos esquivan para ir hacia las escaleras mecánicas y a sus trabajos. Pedimos ayuda  a los que dan la salida a cada tren que amablemente nos indican a dónde tenemos que dirigirnos. El sinkasen o tren bala ya está listo con los trabajadores esperando en formación, sin hablarse, reír o comentar parece más una formación militar...


Para nuestra sorpresa este trabajador no es personal sanitario sino que quita las bolsas de la basura para limpiar concienzudamente su interior....

Osaka, la ciudad del futuro con toques del pasado.

Vayamos hacia atrás. Nuestro paso por Osaka ha sido lo esperado. Una ciudad matrix leíamos... lo que supone un skyline repleto de edificios de distintas alturas a los que no nos subimos ya que las vistas de nuestro hotel como ya comentaba, daban para verlo a cada minuto..

De madrugada

De noche...

Y también se ven vistas de la ciudad en carteles como esté ...

Es una ciudad de paso, que no recomiendan en las guías o blogs de viajeros. Para nosotros es un punto de tránsito que nos permite observar por la noche, sobre todo, el bullicio y la vida que tienen esos edificios que parecen exteriores de una película de ciencia ficción con interiores luminosos escaleras interminables, puentes que cruzan, restaurantes y tiendas...
Cenamos en un restaurante-bistro. Está lleno. Les debe de parecer excéntrico tener una persona sólo para que corte distintos tipos de pan, comer con cubiertos, tomar vino o platos a la europea. Se nota porque ríen al utilizar el cuchillo y el tenedor y porque a veces se les cae la comida - me tenían que ver con el torpe uso de los palillos a los que no me acostumbro... Si fuese mi sobrino, que toca la batería, seguro que se le daba mejor... Jeje. 
No dejan sus buenas costumbres: la amabilidad de los empleados, el agua fresca nada más sentarte o la toallitas caliente para limpiar tus manos antes de empezar. Nos inclinamos por platos que creemos conocer... Vamos. Una hamburguesa. Pero claro está adaptada a sus costumbres. No tiene el filete de carne picada sino una tiras de carne. 
Es Un ambiente relajado, aunque algo ruidoso lo que contradice a los que dicen que son muy silenciosos. Ese complejo que tenemos los españoles por nuestro tono de voz. Pues no. Si hubiese habido algo menos de ruido hubiésemos disfrutado más de la música, adecuada y bien seleccionada para el momento. Las vistas de la ciudad sorprendentes. Edificios iluminados con luces de colores con efecto de caleidoscopio.

Nara, un sitio que no hay que perderse

Dudamos en visitar Nara pero finalmente lo hicimos. Un verdadero acierto. Ciudad silenciosa, está sí, apacible limpia, eso como todas. Nos explican,  en perfecto inglés, una sugerencia de ruta. Nos lleva a varios templos budistas y un paseo con unas 3.000 linternas que son donaciones de los feligreses al igual que el camino de los Torii. Se encuentran todo en un parque amplio que nos llevará unas tres o cuatro horas recorrer. Nos acompañan a lo largo del camino ciervos que pululan con aire cansino por todos los lados pero, especialmente cerca de los puestos y tiendas. También encontramos a otros cientos de escolares o "gorillas" como ya les llamamos. Pasen y vean...




Los escolares nos preguntan en inglés unas preguntas a los extranjeros, pocos ciertamente. Son un grupo sin uniforme. Cúal es tu nombre, qué comida de Japón te ha gustado más, de qué país eres... Y una firma. Bueno algo simpático si es la primera vez porque como ya he dicho hay muchos, muchos más.

El templo Todai-ji es Uno de los más importantes de la religión budista al que podemos acceder para ver imágenes, estatuas diversas y una central de Buda. También pudimos ver una interesante colección en la Sala dorada de Kofukijiy en el Museo en el que no permiten hacer fotos y en el que vemos con otra mirada los "santos" de otra religión. Como es de esperar nos falta formación religiosa de esta cultura por lo que nos acercamos con una mirada limpia, nueva y diferente. Las figuras son bellas tanto las principales como las que acompañan, a modo de apóstoles. La imagen de Buda es grandiosa...  un Dios que con sus manos multiplicadas lo puede todo, está en todo... Hasta de su cabeza surgen figuras pensamientos quizás. Los visitantes caminan silenciosos y rezan en esta imagen central.
Está que aparece a continuación es la del templo citado, Kofukuji


Y hay supersticiones como en todas las religiones.. Pasar por el hueco de una columna... Seguro que da suerte, amor, belleza, salud, dinero o vete a saber... Vamos, como siempre.

A esta la costó un rato salir, se la veía un poco apurada.... 

Y ya de camino disfrutamos de la naturaleza.... Siempre tan delicada y a la que cuidan como si del jardín de tu casa se tratase. Puedes ver, y lo hemos visto, a trabajadores que quitan malas hierbas, recortan y podan continuamente dejando ese aspecto de qué todo esta controlado, anotado... Es así en todos los aspectos de su vida. El bonsai quizá refleje su forma de vida de una manera exacta, quizás..





La puerta se cierra...

Y hoy comemos al estilo tradicional japonés unos ricos boles de noodles con sopa y una gamba enorme en tempura .... Ummmm rico rico...y tengo cuchara!!


De nuevo en la estación... Fotografío para vosotros un vagón exclusivamente para mujeres... Tradición y modernidad. Un español nos comentaba que a él le recordaba los años 70 en  España según las historias que le contaban sus abuelos al menos que algunas cosas y actitudes de las personas... Quizás...

Nos situamos en el andén y volvemos a empezar nuestro particular "lost in translation" (que hace referencia a una película en la que los protagonistas extranjeros pasan unos días en Japón para enseñarnos estas historias parecidas a las nuestras. Nota.- para los pequeñiñes que me leen, ;-))

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